Saliendo de Parral a 40 Km. Se encuentra el
sector de las juntas de los ríos Blanco y el
Bullileo que forman el Longavì (de postal),
sector también llamado La Palta siendo este el
punto de salida. Tras largos 15 Km. Llegamos al
hermoso paraje llamado La Balsa, una pequeña
introducción del turismo del lugar a cargo del
guía Jorge, las fotos de rigor y partimos por un
pedregoso camino hacia la bajada “El Matadero”,
el nombre lo dice todo, temida piedra que se
encuentra a poco andar, en un recodo del camino,
y que en su dureza acumula historias de pasos
obligados de piños de animales, que se dirigen a
las veranadas a campos más altos y de buen
talaje en la cordillera, y que más de alguna
cabeza a reclamado en su paso.
Lenta y apoyado por todos los integrantes, que
dando instrucciones o simplemente a ñeque
frenábamos el bajar de las motos, se hizo una
tarea cumplida en equipo, luego la bajada sin
planos o muy pocos solo para dar un respiro, a
prueba toda la destreza de cada uno de nosotros
y nuestras maquinas que chirriaban por el
esfuerzo, patinadas, piedras sueltas, pasadas de
vertientes, y un bosque generoso nos brindaba la
ruta, luego de casi una hora llegamos al valle
donde un lugar sombreado fue el lugar de
descanso.
Las bromas entre el equipo no esperaron, una
casi siesta y un cuerpo bien hidratado eran
señal que debíamos partir, sin antes admirar a
los hermano Jorge y Ricardo Pérez que hicieron
su espectáculo de saltos y maniobras
inimitables.
La subida que complico a más de alguno en los
primeros 100 mts. por la cantidad de rocas que
se sucedían en un corto trecho haciendo lento el
ascenso, la Honda TRX de Rubén juguete nuevo
quemaba ya sus últimos rasgos de “nuevesita de
paquete”, por otra parte su compañera la Honda
TRX“ 200 “la Abuela “de Jorge, la misma que casi
se la llevan las olas en Pelluhue, se encaramaba
por rocas y troncos lenta pero segura, al igual
que las grandes 4x4 de Roberto y Patricio que
fueron de mucha ayuda.
La trepada, mangueando y sorteando los angostos
pasos, hacían transpirar hasta la lengua,
jadeando llegamos a la piedra del Matadero,
ahora de subida, y con la ayuda de todos y
algunas maquinas nos encaramamos en poco mas de
2 horas de subida.
Una vez arriba la foto de rigor y una
entretenida bajada rápida, hasta llegar a la
Balsa donde pasamos a saludar a algunas
amistades del grupo. El regreso tranquilo
pensando ya en otra ATVentura para el fin de
semana venidero, en el punto de carga de las
motos planeamos pasar a comer a un restaurante
muy típico, donde fuimos castigados con una
exquisita cena de campo…
Entre Cazulas y Vistocos, brindis y
felicitaciones a Javier Eduardo González,
segunda salida y que a demostrado ser uno más
del grupo, con su calma y saber escuchar los
tíos con sus concejos, no tubo problema y aperro
en todas, al igual que el Tío Jorge de Chillan,
ya instaurado como un personaje en el grupo,
entusiasta y querendón el hombre, completamos
así una ruta nueva, exigente pero entretenida.
Pendiente quedo:
- El Cordero de Javier.
- Organizar otra salida a la Playa.